Pasé más de 26 años del lado del mostrador del banco, los últimos como gerente de sucursal. Hoy uso esa experiencia del otro lado: preparo a tu PyME para que llegue al banco, a una SGR o al mercado de capitales con el legajo en orden y una propuesta que se pueda aprobar.
El crédito no se pide: se construye. La mayoría de los rechazos no se explican por un mal negocio, sino por información incompleta, números que no cierran entre sí o un pedido mal armado. Estas son las preguntas que se hace el analista cuando recibe tu carpeta:
No hay un único crédito correcto. El instrumento se elige según el destino de los fondos, el plazo y las garantías disponibles.
Líneas de crédito bancario para capital de trabajo e inversión, y avales de Sociedades de Garantía Recíproca para conseguir mejores condiciones cuando faltan garantías.
Cheque de pago diferido y echeq, factura de crédito electrónica y pagaré bursátil, para financiar capital de trabajo con instrumentos que la PyME ya usa en su operación diaria.
Leasing, reestructuración de pasivos y la combinación de capital propio y de terceros que el flujo de la empresa puede sostener sin ahogarse.
Una PyME que llega al banco con el legajo completo, el análisis hecho y la propuesta fundamentada no compite en igualdad de condiciones con una que llega a preguntar. Este es el camino que recorremos juntos.
Reunimos y ordenamos toda la documentación que la entidad va a pedir, y la revisamos antes de que la revise el analista: que los números cierren entre sí, que no haya inconsistencias entre balances y declaraciones, y que la situación en el sistema financiero esté limpia o explicada.
Un legajo prolijo y consistente es la mitad de la aprobación: la mayoría de los rechazos se explican por información incompleta o contradictoria, no por un mal negocio.
Antes de definir cuánto pedir, analizamos el negocio: rentabilidad, nivel de endeudamiento, capital de trabajo, estacionalidad y capacidad de repago proyectada. Recién ahí se define qué se financia — capital de trabajo, inversión, reestructuración de pasivos o crecimiento — y con qué monto, plazo y esquema de amortización el flujo de fondos realmente lo soporta.
Pedir mal es tan riesgoso como no pedir: un monto o un plazo desalineados con el flujo terminan en rechazo o, peor, en una cuota que ahoga a la empresa.
Elegimos el instrumento adecuado para el caso — línea bancaria, aval de SGR, cheque de pago diferido y echeq, factura de crédito electrónica, pagaré bursátil o leasing — y armamos la carpeta de crédito con fundamento profesional: destino de los fondos, proyección de repago, escenarios de sensibilidad y garantías ofrecidas. Esa propuesta se eleva al comité de crédito o a la SGR ya lista para analizar.
Una propuesta bien fundamentada no solo se aprueba más rápido: se aprueba en mejores condiciones de tasa, plazo y garantías.
Respondemos las observaciones del analista, negociamos condiciones y acompañamos hasta la acreditación de los fondos. Una vez desembolsado, controlamos que el dinero se aplique al destino previsto y que el plan de repago se cumpla, dejando a la empresa mejor calificada para la próxima operación.
Cada crédito bien administrado construye historial: la segunda línea siempre es más barata y más grande que la primera.
¿No sabés si tu PyME califica hoy? En una primera revisión del legajo se puede saber, con bastante precisión, si estás en condiciones de calificar, qué falta para estarlo y en cuánto tiempo. Si todavía no es el momento, te lo digo antes de que pierdas tiempo golpeando puertas.
La primera llamada es de 30 minutos y sin costo. Ahí vemos qué necesita tu PyME y si tiene sentido avanzar. Trabajo en CABA y Gran Buenos Aires en forma presencial, y a distancia con PyMEs de la Provincia de Buenos Aires y de todo el país.